BFGoodrich Take Control
WRC
BFGoodrich participó hasta 2007 en el Campeonato del mundo de rallies (WRC - World Rally Championship), competición creada por la FIA en 1973. Disputado en 16 mangas, Sébastien Loeb ganó este campeonato en 2007, por 4º año consecutivo, (Citroën/BFGoodrich).
LA HISTORIA EN NIEVE
¡En rally, el invierno, es la clave del espectáculo! Para enfrentarse a condiciones extremas, en nieve o hielo, los neumáticos con clavos son indispensables.
Todo comienza con el rally de Montecarlo, el más antiguo del Campeonato del mundo de rallies, organizado en pleno mes de enero en el macizo del Vercors, en Ardèche y en el Mercantour, tres regiones donde el invierno es a menudo riguroso y las carreteras especialmente deslizantes.
Después la caravana del rally se traslada más al Norte en la semana blanca, con los rallies de Suecia y Noruega. Es difícil poder crear más ambiente invernal con bosques frondosos y nevados, chimeneas que echan humo y los esquís secándose en el vestíbulo. Cuando los competidores del WRC llegan a principios de febrero, se cubre toda la región del Värmland de una gruesa capa de nieve e hielo sobre la cual solo los neumáticos g-force Ice y sus 384 clavos pueden agarrar. ¡Imaginar que, gracias a estos neumáticos específicos, los bólidos rozan los 200 km/h con el frío a su espalda!
La semana siguiente, al otro lado de la frontera, en Hamar, muy cerca de la sede olímpica de Lillehammer, el WRC toma sus calles en el rally de Noruega. Aquí, el mercurio siempre tan bajo, la nieve siempre tan blanca y los Gnomos siempre tan monstruosos.
LA HISTORIA EN ARENA
Además del placer de la improvisación y los largos derrapajes, los rallies en tierra tienen la ventaja de llevar a los participantes fuera de los caminos establecidos, lejos de la civilización. El contraste entre la actividad febril del parque de asistencia, por lo general instalado en la ciudad en o en un área suburbana, y las pistas en tierra que recorren paisajes de una belleza salvaje, con precipicios escarpados y caminos donde unicamente ha pasado el viento, son asombrosos. En México, por ejemplo, los competidores cruzan auténticos pueblos que el tercer milenio aún no ha alcanzado, dónde deambulan frágiles burros excesivamente cargados. En Portugal, las pistas que se alejan de la ciudad balnearia de Faro conducen a los equipos a través de bosques de alcornoque y otros árboles mediterráneos. En el País de Gales, las pistas fangosas desaparecen entre la niebla para reaparecer en los patios de lúgubres castillos medievales.
La “tierra” supone un gran desafío para un fabricante de neumáticos: el objetivo es obtener el máximo grip en una superficie poco adherente, generalmente invadida por arena, grava, piedras o barro. Durante dos años, el neumático g-force Gravel no ha perdido una única carrera en las pruebas de tierra del Campeonato del mundo de Rallies. Esto ha traído el éxito a varios coches como el Ford Focus, el Citroën Xsara, y el nuevo C4 en la categoría WRC, así como al Subaru Impreza y al Mitsubishi Lancer en el Campeonato P-WRC.
LA HISTORIA EN ASFALTO
Para el neumático, el asfalto es también asunto de especialistas. Entre 2006 y 2007, los neumáticos BFGoodrich g-Force Profiler no perdieron una sola competición en esta superficie, independientemente de las condiciones climáticas: suelos secos, húmedos o encharcados.
En asfalto, el neumático de competición soporta fuerzas considerables, apoyos laterales increíbles que solicitan la carcasa, frenadas y patinajes que llevan a la goma al máximo de sus posibilidades, una temperatura que sobrepasa los 100°C sobre la banda de rodamiento y que genera tomas de presión dañinas al comportamiento del neumático. El asfalto generalmente, y el del Tour de Córcega en particular, es la superficie más exigente para el neumático cuyos especialistas saben extraer la quintaesencia.